Fuera de Europa, encontramos países que comparten nuestra devoción por el vino
Cuando la mayoría de mortales pensamos en vino, pensamos en Europa. Puede que alguno incluso dibuje mentalmente la campiña francesa, o la italiana, o tal vez una bodega en nuestro país. No es coincidencia, al fin y al cabo son estos tres países los principales productores de vino a nivel global.
La realidad, sin embargo, es muy diferente. Con un mundo cada vez más conectado, las exigencias de los consumidores de todas partes del planeta se han diversificado, y han querido imitar a las de otros países. De la misma forma que es fácil encontrar Coca-Cola (perdón, refresco de cola) de marca blanca en cualquier supermercado de nuestro país, podremos localizar en otros países vinos fabricados en su propio suelo. Asia, África, América, cualquier continente es bueno para encontrar variedades autóctonas de esta bebida que prácticamente forma parte de nuestro ADN sureuropeo. ¿Qué cuales son? ¡Acompañadnos en este viaje para descubrirlo!
La joya africana
Si caminamos hasta el estrecho de Gibraltar y una vez ahí decidimos cruzarlo, llegaremos a Marruecos. Continuaremos hacia el sur, atravesando el Sahara y gran parte del continente africano, hasta llegar al país más meridional de toda la región, Sudáfrica. Sudáfrica es el séptimo país a nivel global que más vino produce. En 2023, los datos mostraron que esta nación confecciona hasta 930 millones de litros anuales, superando por mucho a otras de su continente como Marruecos, que apenas produjo 40 millones, o Túnez, con poco menos de 30.
El vino en Oriente
Desde Sudáfrica volvemos a viajar hacia el norte y luego hacia el este, hasta entrar en lo que se conoce como Oriente Próximo, en el continente asiático. En esta región encontramos a Georgia, un país transcontinental que fue parte de la Unión Soviética y que es responsable de la producción de 190 millones de litros de vino, la más alta de la zona (y la segunda más alta de las antiguas repúblicas de la URSS, detrás de Rusia, con 450 millones).
Más hacia el este podemos encontrar a China, un país con un enorme tejido industrial y que ha demostrado una y otra vez que puede competir con las potencias occidentales a la hora de manufacturar muchos de nuestros productos. Por supuesto, el vino no es una excepción: la nación más antigua del mundo es responsable de lanzar al mercado hasta 320 millones de litros de vino.
Oceanía y las Américas
Una vez terminado el recorrido en China deberemos coger un barco o un avión, lo que más nos apetezca, porque vamos a pasar por el continente más pequeño del mundo. Los dos países principales de Oceanía, Australia y Nueva Zelanda, se encuentran entre los principales productores de vino de todo el mundo, con 960 y 360 millones, respectivamente.
Otro barco o avión (podemos cambiar de transporte respecto a la vez anterior, si nos apetece) después, llegaremos a Sudamérica. Los dos países más al sur del continente, Chile y Argentina, ocupan respectivamente el quinto y el octavo puesto en producción vinatera. Por su parte, Chile cuenta con una reserva de 1.100 millones de litros de vino. En Argentina, por otro lado, disponemos de hasta 880 millones para poder acompañar un buen asado.
Si queremos seguir comiendo carne, pero en vez de vino nos apetece refrescar el gaznate con una caipirinha, tenemos Brasil algo más al norte. Eso sí, merece la pena recordar que el país de Pelé y la samba embotellan alrededor de 360 millones de litros de vino anualmente.
Terminamos nuestro viaje en América del Norte, en Estados Unidos. La joya de la corona, este país es el principal responsable en la producción de vino a nivel internacional por detrás de Italia, Francia y España, con 2.430 millones de litros extraídos de sus bodegas de estados como California, Oregón o Washington, todos ellos de la costa oeste.
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